Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos de América, contra el Imperio de Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, y pusieron el punto final a la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Hasta la fecha estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki,aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.
Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial.
Al finalizar la guerra, Japón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda, además de que adoptó los «Tres principios no nucleares», lo que prohibía a Japón tener armamento nuclear.
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki,aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.
Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial.
Al finalizar la guerra, Japón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda, además de que adoptó los «Tres principios no nucleares», lo que prohibía a Japón tener armamento nuclear.
Nube de hongo sobre Hiroshima después de La nube de hongo creada por la bomba Fat Man
haber soltado la bomba Little Boy. como resultado de la explosión nuclear sobre Nagasaki.
Historia
Después de la Primera Guerra Mundial no parecía probable un enfrentamiento entre Japón, los Estados Unidos y las naciones coloniales europeas, como potencias aliadas en el pasado contra el colonialismo expansionista alemán en el Pacífico. Sin embargo, en 1922 los japoneses se sintieron ofendidos por el Tratado Naval de Washington, que limitaba el número de navíos que podían poseer, y que aseguraba la primacía naval de las flotas estadounidense y británica. Además, Japón se sentía agraviado por el hecho de que las potencias europeas ocuparan territorios dentro de lo que consideraba su esfera de influencia, por lo que en 1937 se tomó la decisión de invadir China, conflicto que duraría 8 años. El Príncipe Konoye fue nombrado Primer Ministro en 1940 e integró en su gabinete a Hideki Tōjō y Yōsuke Matsuoka, defensores acérrimos de la expansión de Japón por la fuerza. Para finales de ese mismo año, Japón firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia, lo que alineaba a Japón con las «Potencias del Eje».
Con la clara intención de establecer la llamada «Gran Esfera de coprosperidad del este de Asia», en julio de 1941 Japón introdujo sus tropas en el sur de Indochina, territorio controlado por Francia, por lo que Estados Unidos decidió tomar represalias, las cuales consistieron en embargos comerciales y la reducción del suministro de petróleo al país en un 90%. Debido a estas sanciones, así como las impuestas por británicos y neerlandeses, el comercio exterior de Japón disminuyó en un 75%.
El 5 de noviembre el Emperador Hirohito y el gobierno japonés decidieron declarar la guerra a los Estados Unidos si no se levantaba el embargo petrolero para finales de mes. El 7 de diciembre la Primera flota japonesa lanzó un ataque aéreo masivo sobre Pearl Harbor, por lo que al día siguiente, el 8 de diciembre, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón como respuesta a la solicitud del presidente después del famoso discurso:
Ayer, 7 de diciembre de 1941 -una fecha que pervivirá en la infamia- los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por las fuerzas aéreas y navales del Imperio de Japón. Franklin Delano Roosevelt.
El ataque a Pearl Harbor se llevó a cabo tan sólo un día después de que el Presidente Roosevelt autorizara un proyecto secreto conocido como Manhattan Engineering District, que finalmente se denominó Proyecto Manhattan
El Proyecto Manhattan
El 2 de agosto de 1939, Albert Einstein dirigió una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, reclamando su atención sobre las investigaciones realizadas por los científicos Enrico Fermi y Leó Szilárd, mediante las cuales el uranio podría convertirse en una nueva e importante fuente de energía. En dicha carta además, explicó al presidente la posibilidad de fabricar bombas sumamente potentes:
"Recientes trabajos realizados por Enrico Fermi y Leo Szilard, cuya versión manuscrita ha llegado a mi conocimiento, me hacen suponer que el elemento uranio puede convertirse en una nueva e importante fuente de energía en un futuro inmediato... Se ha abierto la posibilidad de realizar una reacción nuclear en cadena en una amplia masa de uranio mediante lo cual se generaría una gran cantidad de energía... Este nuevo fenómeno podría conducir a la fabricación de bombas y, aunque con menos certeza, es probable que con este procedimiento se pueda construir bombas de nuevo tipo y extremadamente potentes. Carta de Einstein enviada al presidente Roosevelt"
Los Estados Unidos, con la ayuda del Reino Unido y Canadá en sus respectivos proyectos secretos «Aleaciones de tubos» y «Chalk River Laboratories», diseñaron y fabricaron las primeras bombas atómicas bajo lo que fue llamado «Proyecto Manhattan». La investigación científica fue dirigida por el físico norteamericano Robert Oppenheimer. La bomba atómica fue probada el 16 de julio de 1945, cerca de Alamogordo, Nuevo México, en lo que se conoció como «Prueba Trinity». La bomba utilizada en la prueba, llamada «gadget», causó una explosión cercana a la que ocasionarían 20.000 toneladas de TNT, mucho mayor de la esperada.
Las bombas utilizadas
El proyecto Manhattan produjo dos modelos distintos de bombas atómicas. La bomba lanzada sobre Hiroshima, llamada Little Boy, fue construida con uranio-235, un raro isótopo del uranio. El diseño de la bomba era más sencillo que el de la utilizada durante el bombardeo de Nagasaki y el principio operacional consistía en disparar piezas de uranio una contra otra. Al juntarse cierta cantidad de 235U ocurría una reacción de fisión en cadena que producía una explosión nuclear. No obstante, una masa mínima necesaria para producir esta reacción debía unirse muy rápidamente, ya que de lo contrario, el calor emitido al comienzo de la reacción expulsaría el combustible antes que la mayor parte de él se consumiera. Para evitar este problema, la bomba utilizó un cañón para disparar una parte del uranio 235 dentro de la otra. Debido a que se creía que su diseño era sumamente confiable, no se consideró que debiera ser probada antes de ser utilizada.
Tanto el arma de prueba, llamada «gadget», como la bomba que fue soltada en Nagasaki llamada Fat Man, fueron diseñadas para implotar y fabricadas básicamente de plutonio-239, un elemento sintético. Los científicos en Los Álamos no estaban totalmente seguros de su eficiencia, por lo que este tipo de bomba tuvo que ser probado con antelación al ataque, motivo por el cual se programó la «Prueba Trinity».
Elección de los objetivos
Los días 10 y 11 de mayo el Comité para la elección de los objetivos en el Laboratorio Nacional Los Álamos, con Robert Oppenheimer como miembro principal, recomendó Kioto, Hiroshima, Yokohama, así como el arsenal en Kokura como los objetivos posibles. La selección de dichas ubicaciones se basó en los criterios siguientes:
- Eran mayores de 3 millas de diámetro y con blancos importantes en grandes áreas urbanas.
- La explosión causaría daño efectivo.
- Era improbable que fueran atacadas en agosto de 1945. «Cualquier objetivo militar pequeño y estrictamente militar debía estar ubicado en un área mucho mayor que fuera susceptible al daño por la explosión para evitar riesgos innecesarios de que el arma se perdiera debido a una mala colocación de la bomba».
Dichas ciudades se mantuvieron prácticamente intactas durante los bombardeos nocturnos llevados a cabo por las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos. Hiroshima fue descrita como «un importante depósito de armas y un puerto de embarque en el centro de un área urbana industrial. Es un buen objetivo en el radar y tiene el tamaño suficiente para que gran parte de la ciudad pueda ser exhaustivamente dañada. Existen colinas adyacentes que muy probablemente producirán el efecto de enfocar, lo que seguramente incrementará considerablemente el daño causado por la explosión. Debido a los ríos no es un buen blanco incendiario». El objetivo de lanzar la bomba era obligar a Japón a rendirse incondicionalmente conforme a los términos de la Declaración de Potsdam. El comité aseguró que los factores psicológicos en la selección del objetivo eran de gran importancia, especificando como prioridades:
- Obtener el mayor efecto psicológico en contra de Japón.
- Hacer suficientemente espectacular el uso inicial del arma de tal forma que fuera reconocida internacionalmente en términos publicitarios cuando fuera arrojada. Hiroshima tenía la ventaja de tener un mayor tamaño y con las montañas cercanas enfocando la explosión la mayor parte de la ciudad sería destruida. El palacio del Emperador en Tokio tenía una mayor fama que cualquier otro objetivo pero tenía un valor estratégico menor.
Durante la Segunda Guerra, Edwin O. Reischauer era el experto para el Cuerpo de Inteligencia Militar, por lo que erróneamente se le atribuyó la decisión de no lanzar la bomba sobre Kioto. En su autobiografía, Reischauer refutó dicha aseveración y aseguró que quien merecía el crédito de haber salvado dicha ciudad era en realidad Henry L. Stimson, Secretario de Guerra, de quien se dice que admiraba Kioto por haber pasado allí su luna de miel, varias décadas atrás.
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El ultimátum en Potsdam
El
26 de julio, Truman y otros líderes aliados emitieron la Declaración de
Potsdam, la cual bosquejaba los términos de la rendición de Japón. Fue
presentada como un ultimátum y se aseguraba que, sin la debida
rendición, los aliados atacarían Japón, resultando en «la inevitable y
completa destrucción de las fuerzas armadas japonesas e inevitablemente
la devastación del suelo japonés», aunque no se mencionó nada sobre el
arma atómica. El 28 de julio se hizo oficial el rechazo por parte del
gobierno japonés y el Primer Ministro Kantaro Suzuki ofreció una
conferencia de prensa en la que aseguró que la Declaración era tan sólo
una copia (yakinaoshi) de la Declaración de El Cairo y que el gobierno
intentaba ignorarla (mokusatsu). Dicha aseveración fue tomada tanto en
suelo japonés como en el extranjero como un claro rechazo a la
declaración. El emperador, que estaba pendiente de noticias de los
emisarios de paz enviados a la URSS, prefirió no intervenir en la
posición gubernamental. Además, el 31 de julio dejó claro a su consejero
Kōichi Kido que la Regalía Imperial de Japón tenía que ser defendida a
toda costa.
A comienzos de julio, en camino a Potsdam, Truman reexaminó la decisión de usar la bomba. Al final, Truman decidió lanzar las bombas atómicas en Japón con el objetivo de terminar rápidamente la guerra al causar destrucción con las bombas así como miedo de más destrucción, lo que obligaría a Japón a rendirse.
Winston Churchill, Harry S. Truman y Iósif Stalin, líderes de los países vencedores presentes en la Conferencia de Potsdam.
El Enola Gay
Hiroshima fue el objetivo primario del primer bombardeo atómico seguido de Kokura y Nagasaki como objetivos alternativos. La fecha del 6 de agosto se eligió porque anteriormente la ciudad había estado cubierta por nubes. El B-29 Enola Gay, perteneciente al Escuadrón de Bombardeo 393d, pilotado y comandado por el Coronel Paul Tibbets, despegó desde la base aérea de North Field, en Tinian, y realizó un viaje de aproximadamente seis horas de vuelo hasta Japón. El Enola Gay fue acompañado por otros dos B-29 durante su viaje, el The Great Artiste, que llevaba instrumentos de medición, y el #91, que más tarde fue renombrado como Necessary Evil y que tenía labores de fotografía. Después de salir de Tinian, el Enola Gay viajó por separado hacia Iwo Jima, donde se reunió a 2.440 metros de altura con los bombarderos auxiliares, tomando rumbo hacia Japón. La aeronave arribó al objetivo con clara visibilidad a los 9.855 m. Durante el viaje, el Capitán de la Armada William Parsons armó la bomba, ya que se había desactivado para minimizar el riesgo de explosión durante el despegue. Su asistente, el segundo Teniente Morris Jeppson, quitó los dispositivos de seguridad treinta minutos antes de llegar al objetivo. Alrededor de las 7:00 de la mañana el sistema de radares japoneses de alerta temprana detectó a las naves norteamericanas aproximándose desde la parte sur de Japón, por lo que se emitió una alerta a distintas ciudades, entre ellas Hiroshima. Un avión climatológico sobrevoló la ciudad y al no ver signos de los bombarderos, los habitantes decidieron continuar sus actividades diarias. Cerca de las 8:00 de la mañana el radar detectó nuevamente los B-29 acercándose a la ciudad, por lo que las estaciones de radio emitieron la advertencia para que los habitantes se refugiaran, pero muchos la ignoraron.
El Enola Gay en el Museo Nacional del Aire y el Espacio, Estados Unidos
La explosión de la bomba
La bomba Little Boy fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima. La detonación creó una explosión equivalente a 13 kilotones de TNT, a pesar de que el arma con U-235 se consideraba muy ineficiente pues sólo se fisionaba el 1.38% de su material. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente. En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros. Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de la ciudad, el Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero, comentó: «Dios mío ¿Qué hemos hecho?». Bob Caron, artillero de cola del Enola Gay describió así la escena: "Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... catorce, quince... es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación». Bob Caron, artillero de cola/fotógrafo del Enola Gay." ![]()
La explosión rompió los vidrios de las
ventanas de edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros y
pudo sentirse hasta 59 kilómetros de distancia.
Alrededor de treinta minutos después comenzó un efecto extraño: empezó a caer una lluvia de color negro al noroeste de la ciudad. Esta «lluvia negra» estaba llena de suciedad, polvo, hollín, así como partículas altamente radioactivas, lo que ocasionó contaminación aun en zonas remotas. El radio de total destrucción fue de 1,6 kilómetros, provocando incendios en 11,4 km2. Los norteamericanos estimaron que 12,1 km2 de la ciudad fueron destruidos. Autoridades japonesas estimaron que el 69% de los edificios de Hiroshima fueron destruidos y otro 6-7% resultó dañado. A pesar de que aviones norteamericanos habían lanzado previamente panfletos advirtiendo a los civiles de bombardeos aéreos en otras 12 ciudades, los residentes de Hiroshima nunca fueron advertidos de un ataque nuclear. Entre 70 y 80.000 personas, cerca del 30% de la población de Hiroshima murió instantáneamente, mientras que otras 70.000 resultaron heridas. Cerca del 90% de los doctores y el 93% de las enfermeras que se encontraban en Hiroshima murieron o resultaron heridos, ya que la mayoría se encontraba en el centro de la ciudad, área que recibió el mayor daño.
Acontecimientos en Hiroshima
Distintas bases militares intentaron en
varias ocasiones llamar a la Estación de control militar en Hiroshima.
El completo silencio de la ciudad intrigaba al personal en los cuarteles
centrales, que no habían recibido ninguna alerta de bombardeo a gran
escala y sabían que en Hiroshima no se almacenaba una cantidad
significativa de explosivos. Un joven oficial el Estado mayor fue
designado para volar inmediatamente a Hiroshima, aterrizar, analizar el
daño y regresar a Tokio con información de primera mano. Después de
volar durante tres horas, cuando se encontraban todavía a unos 160
kilómetros de distancia de la ciudad él y su piloto divisaron una gran
nube de humo: Los restos de Hiroshima estaban en llamas. Su avión pronto
llegó a la ciudad, que rodearon desde el aire. Una enorme superficie de
tierra carbonizada y una densa nube de humo eran todo lo que quedaba de
ella. Aterrizaron al sur y después de regresar a Tokio con su informe,
el oficial comenzó a organizar las medidas de auxilio.
La energía liberada por la bomba fue tan poderosa que incluso quemó por debajo de la ropa. Las manchas obscuras sobre la piel de esta víctima coinciden con el patrón de la ropa que utilizaba, y quedaron impregnadas como cicatrices, mientras que la piel bajo las partes más claras (que absorben menos energía) no fue dañada tan severamente. ![]()
Harry Truman a los estadounidenses
Dieciséis horas después del ataque el Presidente Truman anunció públicamente desde Washington D.C. el uso de una bomba atómica:
"Los japoneses comenzaron la guerra desde el
aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado.
Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en
destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas
armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso
están en desarrollo otras más potentes. [...] Ahora estamos preparados
para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva
japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus
muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a
destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. [...] El
26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la
destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el
ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden
esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha
visto en esta tierra." El presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman
El anuncio de Truman fue la primera noticia
real que se tuvo en Tokio de lo que había pasado e inmediatamente se
formó el Comité de Contramedida de la Bomba Atómica, integrado por
personal del ejército, la armada y ministerios del interior. A pesar del
nombre del comité, gran parte de los integrantes dudaban que
efectivamente se hubiera utilizado una bomba atómica pues se creía que
la tecnología estadounidense no era tan avanzada como para desarrollarla
ni para tener la capacidad de transportarla por todo el océano
Pacífico. Sólo cuando el personal fue a la zona a investigar la
destrucción ocurrida, aceptaron que ninguna bomba convencional podría
haber causado tal daño.
El 8 de agosto periódicos en Estados Unidos informaban sobre las descripciones de la devastación retransmitidas por las emisoras de Radio Tokio: «Prácticamente todas las cosas vivas, humanos y animales, se quemaron hasta la muerte», decían los locutores japoneses en una transmisión interceptada por los aliados.
Decesos posteriores al bombardeo
De
acuerdo a la mayoría de las estimaciones, los efectos inmediatos
mataron aproximadamente a 70.000 personas en Hiroshima. La estimación
total de muertes de finales de 1945, en la que se incluyen quemaduras,
muertes relacionadas a la radiación, así como efectos agravados por la
falta de recursos médicos, varía entre los 90 y los 140.000. Algunas
otras fuentes aseguran que más de 200.000 personas fallecieron para
1950, ya sea a causa de cáncer y otros padecimientos a largo plazo.
Entre 1950 y 1990, el 9% de las muertes ocasionadas por cáncer y
leucemia entre los sobrevivientes al bombardeo se debió a la radiación
de las bombas, entre ellas se estima que 89 casos fueron por leucemia y
339 de distintos padecimientos de cáncer. Por lo menos once prisioneros
de guerra fallecieron durante el bombardeo.
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Bombardeo de Nagasaki
Urakami Tenshudo. Fotografía tomada en enero de 1946 de una iglesia católica destruida por la bomba atómica.
La ciudad de Nagasaki había sido uno de los puertos más grandes en la parte sur de Japón y tuvo gran importancia durante la guerra por su gran actividad industrial, incluyendo la producción de artillería, barcos, equipo militar, así como otros materiales de guerra. En contraste con el aspecto moderno de Hiroshima, la mayoría de los hogares eran de tipo antiguo: edificios de madera en su totalidad y piso de azulejo. Muchas de las pequeñas industrias también estaban alojadas en edificios de madera y no contaban con la infraestructura necesaria en caso de explosión. Debido a que la ciudad creció sin un ordenamiento ni planificación adecuada, era común encontrar hogares adyacentes a fábricas a lo largo de todo el valle. Nagasaki nunca sufrió un bombardeo a gran escala antes de la explosión nuclear, aunque el primero de agosto de 1945 algunas bombas fueron arrojadas sobre la ciudad. Algunas de ellas dieron en astilleros y puertos de la parte suroeste de la ciudad, otras hicieron blanco en la fábrica de Mitsubishi y seis de ellas cayeron sobre la Escuela Médica y Hospital de Nagasaki. A pesar de que el daño se puede considerar como reducido, el bombardeo creó preocupación entre los habitantes y mucha gente, especialmente niños, fueron evacuados hacia las zonas rurales.
Planes para más ataques atómicos
Los Estados Unidos esperaban tener otra bomba atómica lista para ser utilizada durante la tercera semana de agosto, tres más en el mes de septiembre y otras tres para octubre. El 10 de agosto el Mayor General Leslie Groves, director militar del Proyecto Manhattan, envió un memorándum al General del Ejército George Marshall en el que se leía: «la siguiente bomba... deberá de estar lista para entregarse al primer clima adecuado, después del 17 o 18 de agosto». Ese mismo día, Marshall endosó el documento con el comentario «No se soltará sobre Japón sin la orden expresa del Presidente». En el Departamento de Guerra se llevaba además un debate sobre conservar la producción de las bombas atómicas hasta que se llevara a cabo la Operación Downfall, la invasión a Japón. ![]()
Rendición de Japón y subsecuente ocupación
El Emperador Shōwa (más conocido como Hirohito) grabando su discurso de rendición durante el fin de la Segunda Guerra Mundial.
El 9 de agosto el consejo de guerra aún insistía en defender sus cuatro condiciones para admitir la rendición del país. Ese día, el Emperador Hirohito ordenó a Koichi Kido controlar rápidamente la situación, que adquiría tintes trágicos tras la declaración de guerra de la Unión Soviética. El Emperador mantuvo una conferencia durante la cual autorizó al Ministro Shigenori Tōgō para notificar a los Aliados que Japón aceptaría los términos de la rendición con una sola condición: que no se comprometiera ni exigiera ningún detrimento a la prerrogativa de su majestad el Emperador como gobernante soberano. El 12 de agosto el Emperador informó a la familia imperial su decisión de rendirse. Uno de sus sobrinos, el Príncipe Asaka preguntó si la guerra continuaría si la kokutai no se preservaba. Hirohito únicamente contestó «por supuesto». Debido a que los términos de los aliados parecían dejar intacto el principio de preservación del Trono, Hirohito grabó el 14 de agosto su anuncio de capitulación, que fue retransmitido a toda la nación el día siguiente, no sin despertar una breve rebelión de militares opuestos a dicha decisión. En dicho anuncio, Hirohito se refirió a las bombas atómicas:
"Además, el enemigo ha empezado a utilizar
una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción
incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si
continuásemos la lucha, sólo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso
de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la
civilización humana"
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Los representantes japoneses a bordo del USS Missouri durante la ceremonia de rendición el 2 de septiembre de 1945.
La rendición se hizo oficial el 2 de
septiembre de 1945 abordo del USS Missouri y estuvo presidida por el
General McArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas.
Un año después de los bombardeos, aproximadamente 40.000 tropas de ocupación se encontraban en Hiroshima y 27.000 en Nagasaki. Entre otras condiciones de la rendición, los japoneses admitieron cambios constitucionales, ocupación de su territorio (Okinawa permaneció ocupada por EEUU hasta 1972), instalación de numerosas bases militares y prohibición de constituir un ejército propio. Recientemente, estas sanciones han empezado a afrontar tímidas modificaciones.
Comisión de Víctimas de la Bomba Atómica
Durante la primavera de 1948 se formó la Comisión de Víctimas de la Bomba Atómica, (ABCC por sus siglas en inglés) por mandato presidencial de Harry Truman con el objetivo de que la Academia Nacional de Ciencias y el Consejo de Investigación Nacional llevaran a cabo las investigaciones necesarias para determinar los efectos posteriores de la radiación entre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki. Entre las víctimas se encontraron una gran cantidad de decesos indeseados, por ejemplo:
Una de las primeras acciones de la ABCC fue la de observar los resultados de los embarazos en Hiroshima y Nagasaki así como en una ciudad controlada experimentalmente, Kure, para discernir las condiciones y resultados con los casos relacionados a exposición a la radiación. Algunos autores aseguran que la ABCC se negó a proporcionar tratamientos médicos para los sobrevivientes salvo en casos estudiados, e incluso algunos aseguran que la atención médica fue negada para obtener «mejores resultados» en la investigación. En 1975, la Fundación para la Investigación de los Efectos Radioactivos (Radiation Effects Research Foundation) se creó para asumir las responsabilidades de la ABCC. ![]()
El Presidente Harry Truman tomó la decisión
de lanzar las bombas atómicas, y asimismo ordenó la creación de la
comisión de Víctimas de la Bomba Atómica para que se investigaran sus
efectos.
Doble sobreviviente
El 24 de marzo de 2009, el gobierno japonés reconoció a Tsutomu Yamaguchi como un doble hibakusha. Yamaguchi estuvo a una distancia de 3 kilómetros del punto cero en Hiroshima, donde se encontraba en un viaje de negocios cuando detonó la bomba atómica. Sufrió severas quemaduras en el lado izquierdo del cuerpo. El 8 de agosto regresó a su tierra natal, Nagasaki, donde se expuso a la radiación residual de la bomba mientras buscaba a sus familiares. Yamaguchi es el primer sobreviviente confirmado de ambos bombardeos.
Debate sobre los bombardeos
"La bomba atómica fue más que un arma de una terrible destrucción, fue un arma psicológica. Henry L. Stimson, Ex-Secretario de Guerra de los Estados Unidos."
La importancia de los bombardeos en la
rendición de Japón, así como la justificación ética de los Estados
Unidos, ha sido un tema de debates entre académicos y público en general
durante décadas. J. Samuel Walker escribió en abril del 2005 un resumen
de la historiografía reciente sobre el tema, «parece que la
controversia sobre el uso de la bomba aún continúa». Walker hace notar
que «El aspecto fundamental que ha dividido a los académicos por casi
cuatro décadas radica en que si el uso de la bomba fue necesario para
obtener la victoria en la guerra en el Pacífico en términos
satisfactorios para los Estados Unidos».
Con motivo del cincuenta aniversario de los bombardeos, el periódico norteamericano The Seattle Times clasificó los debates al respecto de la siguiente forma:
La bomba era necesaria o estaba justificada porque:
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fuente: Recopilación de diversas páginas por Lilia Muñoz














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